Carta para Faustina
Lacrimosa dies illa, qua resurget ex favilla, judicandus homo reus. Huic ergo parce Deus: pie Iesu Domine, dona eis requiem. (Lacrimosa, Missa pro deffunctis)
Hoy te nos fuiste. Si te digo la verdad me sorprendió mucho la noticia. Sin embargo una parte de mi decía que podía pasar esto, aunque otra se resistía a aceptarlos ya sabes, la esperanza es lo ultimo que se pierde.
Algo me consuela, al menos estuviste cuidada durante los pocos días que estuviste entre nosotros. Al menos no te dejaron morir sin asistencia alguna como pretendían tus verdugos. Sí, lamentablemente tuviste verdugos pequeñita y unos muy perversos.
Te han hecho pagar por un crimen que no cometiste, pequeñita. Pero tuviste suerte, al menos pudiste estar algunos días entre nosotros. ¿Sabés que? Tus verdugos clamaban por tu muerte, se enfurecieron cuando se entraron que estabas viva y recibiendo los cuidados necesarios. Ellos querían descuartizarte en el vientre de tu madre. Sin embargo ayer, mientras agonizabas, se encontraban por todo el país diciendo “luchar” por los derechos de las mujeres como vos. ¿Hipócritas no?.
Sin embargo durante tu corto paso por este valle de lagrimas no estuviste sola. Nosotros los que nos denominamos “pro-vida” queríamos que vivieras y gracias a nosotros no tuviste una muerte atroz. Nosotros presionamos para que al menos recibieras un trato acorde a tu dignidad. Sin embargo ahora nos quieren hacer aparecer como tus verdugos aquellos que verdaderamente lo fueron. Mal tiempo es aquel en que el verdugo se convierte en salvador y este ultimo se convierte en verdugo, al menos en el imaginario colectivo.
Ninguna de las injusticias que se cometieron contra vos en este mundo han de importarte ya. Estoy seguro de que ahora estarás ahí arriba contemplando a Nuestro Señor. Afortunada vos. Ojalá algún día todos nosotros podamos llegar donde estás vos ahora. Ah y no te olvides de rogar al Padre por la salvación de tus verdugos. Yo lo haré también desde aquí.
Hoy te nos fuiste. Si te digo la verdad me sorprendió mucho la noticia. Sin embargo una parte de mi decía que podía pasar esto, aunque otra se resistía a aceptarlos ya sabes, la esperanza es lo ultimo que se pierde.
Algo me consuela, al menos estuviste cuidada durante los pocos días que estuviste entre nosotros. Al menos no te dejaron morir sin asistencia alguna como pretendían tus verdugos. Sí, lamentablemente tuviste verdugos pequeñita y unos muy perversos.
Te han hecho pagar por un crimen que no cometiste, pequeñita. Pero tuviste suerte, al menos pudiste estar algunos días entre nosotros. ¿Sabés que? Tus verdugos clamaban por tu muerte, se enfurecieron cuando se entraron que estabas viva y recibiendo los cuidados necesarios. Ellos querían descuartizarte en el vientre de tu madre. Sin embargo ayer, mientras agonizabas, se encontraban por todo el país diciendo “luchar” por los derechos de las mujeres como vos. ¿Hipócritas no?.
Sin embargo durante tu corto paso por este valle de lagrimas no estuviste sola. Nosotros los que nos denominamos “pro-vida” queríamos que vivieras y gracias a nosotros no tuviste una muerte atroz. Nosotros presionamos para que al menos recibieras un trato acorde a tu dignidad. Sin embargo ahora nos quieren hacer aparecer como tus verdugos aquellos que verdaderamente lo fueron. Mal tiempo es aquel en que el verdugo se convierte en salvador y este ultimo se convierte en verdugo, al menos en el imaginario colectivo.
Ninguna de las injusticias que se cometieron contra vos en este mundo han de importarte ya. Estoy seguro de que ahora estarás ahí arriba contemplando a Nuestro Señor. Afortunada vos. Ojalá algún día todos nosotros podamos llegar donde estás vos ahora. Ah y no te olvides de rogar al Padre por la salvación de tus verdugos. Yo lo haré también desde aquí.


Comentarios
Publicar un comentario