La perdida Perla Austral


Ni de aquellos horizontes nuestra enseña han de arrancar, 
pues su blanco estan en los montes y en su azul se tiñe el mar.

Piedras desnudas, el mar bravío y casi congelado, nieves eternas, pingüinos que dan al paisaje un tono lúgubre, pastos de casi un brazo de altura y niebla, mucha niebla. El paisaje es muy similar al que encontramos en cualquier lugar de nuestra Patagonia o en Tierra del Fuego especialmente en la solitaria Isla de los Estados. Sin embargo estas evocaciones no me llevan a pensar en estos lugares, sino mas bien en otro que se encuentra cerca de allí y que para mi (como para la gran mayoría de argentinos) guarda un significado muy profundo. Quizá el lector ya pueda colegir cual es el sitio que ocupa mi mente pero por las dudas lo revelo: me refiero a las Islas Malvinas.
Vista de las islas

Desde muy pequeño me enseñaron que dicho archipiélago (que dista unos 500 km de la costa argentina) es parte de nuestro país. El significado de esto ultimo lo he ido descubriendo con el tiempo y el estudio, pero desde muy temprana edad ya advertía el profundo significado que encierra el decir que las Malvinas son Argentinas. Su capital es Puerto Argentino (o como la administración británica se ha dado a llamarlo Port Stanley). Está habitada por unas 3400 personas y su economía se basa en la ganadería ovina y la pesca.

Luis Vernet primer gobernador argentino de las islas.
En 1776 España ocupa las islas luego de haber expulsado a Gran Bretaña y Francia que tenían intereses geopolíticos y económicos en la zona. Se nombra a Felipe Ruiz Puente como gobernador, el que dependía de la administración española de Buenos Aires. Luego de la formación del Primer Gobierno Patrio en 1810 la junta de Cádiz decide despoblar las islas. En 1820 una fragata Argentina llega a las islas quedando Luis Vernet como gobernador de la zona. En 1833 llega a Puerto Argentino la fragata inglesa Clio. Las tropas argentinas al verse en clara desventaja regresan al continente apropiándose el Reino Unido de esta forma de las islas1. Pasaron muchos años de desidia y desánimo respecto a este tema, hasta el punto que ya muy pocos lo recordaban. Esto fue así hasta que el 2 de Abril de 1982 una luz de esperanza se encendió en estas tierras: los medios de comunicación anunciaban la ocupación de las islas por parte de las tropas argentinas. Los resultados de esta operación son harto conocidos por todos así que no cansaré al lector.

Nuestro país no ha cesado en el intento de recuperar las islas. Este compromiso fue asumido por el constituyente de 1994. La disposición transitoria primera de la Constitución reformada afirma que:


La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.
La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

En cumplimiento de esta disposición constitucional la Argentina ha continuado su reclamo por vía pacífica ante la ONU, obteniendo muy buenos resultados 2. De hecho se ha obtenido el apoyo de varias naciones al reclamo. Sin embargo el Reino Unido se mantiene enquistado en su afirmación del presunto derecho de autodeterminación de la población británica de las islas. Desde que se aprobó la resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU el 16 de Diciembre de 1965, Argentina y Gran Bretaña iniciaron conversaciones tendientes a dirimir el conflicto. Sin embargo el Reino Unido ha evadido hasta ahora tratar la cuestión de la soberanía, utilizando diversos medios dilatorios 3 . El Comité de Descolonización de la ONU ha emitido varias resoluciones instando a la resolución de la cuestión afirmando que el mantenimiento de [estas situaciones] es incompatible con ideal de paz universal de las NU 4.

Cementerio argentino de Darwin
Por ultimo no puedo olvidarme de esos bravos jóvenes que a pesar de todo fueron a defender lo que es nuestro allá por el '82. Ellos merecen nuestro respeto y honor perpetuo. ¿Que no tuvieron otra opción que ir? Permítame el lector disentir en este punto. Todos ellos sí tuvieron otra opción: podrían haber acabado con sus vidas, dejarse ir. Pero no lo hicieron. Aun contra las malas condiciones generales, aun contra el miedo, aun contra la angustia visceral que debió recorrer sus entrañas al verse arrancados de golpe de su vida, sus afectos, su mundo, no desfallecieron y lucharon como hombres hasta que Dios quiso o hasta que terminó la contienda. Todo esto los hace héroes y merecedores de nuestro más absoluto respeto. No cualquiera se para firme frente a un enemigo con evidente superioridad técnica y numérica sin desfallecer.

Mi mente vuelve a posarse ahora en esa imagen de frías aguas, paisajes ondulados, niebla, escarcha y frío, mucho frío. Al hacerlo vuelvo a recordar la cara de esos jóvenes valientes que dieron su vida para devolvernos lo que nos pertenece. Me imagino allí parado, frente al fiero enemigo y no puedo mas que acongojarme. Dios guíe a nuestros gobernantes para que ningún argentino deba pasar por una situación similar de modo que el día en que las islas vuelvan a nosotros podamos todos con orgullo gritar: las Malvinas Argentinas en dominio ya inmortal.

Referencias 

1 Zlata Drnas de Clément, Malvinas ¿El derecho a la fuerza o la fuerza del derecho?, Lerner Editora, 2000, disponible en http://www.acaderc.org.ar/doctrina/articulos/artmalvinas (consultado el 3/4/2019).
2 "Respaldo de 130 países a la Argentina por Malvinas" en La Nación, 21/04/2012, disponible en https://www.lanacion.com.ar/politica/respaldo-de-130-paises-a-la-argentina-por-malvinas-nid1467066 (consultado el 3/4/2019).
3 Zlata Drnas de Clément, ibid.  
4 Zlata Drnas de Clément, ibid.

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